Y ahora la banda está oficialmente reconstituida en su formación clásica. Son unos clásicos en su manera de abordar el pop y el rock, y con gran acierto en su repertorio conseguido gracias a una carrera de fondo y con numerosos éxitos. Sonaron extremadamente bien y satisficieron a todos los asistentes.
Después me acerqué a ver a Plants & Animals, cuatro chicos de Montreal, Canada, que son de los artistas del cartel más desconocidos por aquí, pero a su vez una de los que más me sorprendieron. Me gustaron mucho gracias a su sonido, a medio camino entre lo épico de Arcade Fire y los coros a lo Flaming Lips.
Y luego fui a ver a Herman Dune, que con lo que me gustan, no podía ser que tocaran en el festival y no estuviera allí escuchándoles. David Ivar Herman Dune ocupa el escenario con la naturalidad del que traspasa el umbral de su casa y no necesita mucho más acompañamiento musical que el de un bajo y una batería, ésta a cargo de Neman Herman Dune.
Las contagiosas melodías de sus dos últimos discos, Giant (2006) y Next Year In Zion (2008), son las excelentes bazas que la banda exhibe con desenvoltura. A pesar de no explotar todo su potencial se nota que han dejado a la mayoría de los asistentes un poco más felices.
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