miércoles, julio 15, 2009

Primavera Sound 2009 (y XIV)

El escenario principal lo cerró Sonic Youth, que completaron el pódium de grandes artistas que pasaron por allí ese día, manteniendo el gran nivel mostrado por los dos grupos previos. Presentaban su último trabajo, The Eternal, que tiene una pinta increíble, canciones cortas, contagiosas y alejadas de experimentaciones que en concierto se convirtieron en descargas sencillas y directas, con demostraciones magistrales de que pueden con cualquier género, ya sea más lento o más rápido.


Se nota que vuelven a sentirse como hace 20 años y atacan sus nuevas canciones con fiereza y desparpajo adolescente, y eso es de destacar con los años que ya llevan a sus espaldas. Sin necesidad de hacer un greatest hits, aunque colando varios temas imprescindibles, Sonic Youth volvieron a revelarse como una banda con futuro. Son bestiales y su directo estuvo a un nivel altísimo, como en sus buenos tiempos.


Después me acerqué un momento a ver a Simian Mobile Disco, que son James Ford y James Anthony Shaw. Este dúo de Djs y productores de música electrónica se dedican tanto a su propia producción como a otros grupos como los Klaxons o Artic Monkeys. Ritmo en estado puro con sintetizadores, bases y loops que construyen y destruyen un entramado de formas sonoras de difícil calificación.


Fueron el FIB y los Chemical Brothers los que crearon la tradición dentro del universo festivalero de programar un grupo techno a última hora del día grande y reventar el festival. 2 Many Djs les sustituyeron, Daft Punk lo intentaron en el Summercase y Justice se licenciaron con nota en el FIB del año pasado. Simian Mobile Disco estaban llamados a desempeñar ese papel pero para mi no terminaron de funcionar con una apuesta durísima.


El festival terminó para mí con Black Lips, rock y punk con mucha garra de lo más clásico. En vivo suenan más a los Clash que a una banda garagera, pero son capaces, incluso tocando a altas horas de la madrugada y de que se les notaba que habían pasado mucho tiempo en las barras del festival, de mantener viva la llama del público después de tres días intensos de conciertos. Tres días que disfruté muchísimo, con tal cantidad de múltiples e interesantes propuestas musicales.

martes, julio 14, 2009

Primavera Sound 2009 (XIII)

Y llegó el momento del ver al artista cuyo nombre estaba escrito con letras mas grandes en el cartel del festival, Neil Young. Además se notaba, porque entre el público se veía a gente que fue al festival únicamente para verle. En el escenario principal ya no cabía ni un solo alfiler, en lo que quizás fue la mayor masa de gente que ha conocido el Primavera desde sus comienzos.
Los rumores hablaban de un concierto de tres horas pero al final sólo fueron dos horas más o menos, aunque bien podían haberse extendido a tres porque el directo del artista estadounidense es increíble, con un nivel tremendo pese al paso de los años.


El señor Young no paró de moverse con una soltura increíble por todo el escenario, y tiró de clásicos imprescindibles (Hey Hey My My, Heart of Gold, Cinnamon Girl y demás), con unas guitarras que sonaron igual de quebradas que en sus mejores momentos. Para terminar aluciné con la versión del A Day in the Life de los Beatles donde aporreó las cuerdas de la guitarra hasta destrozarlas, dando toda una lección a los grupos más noveles.


Todavía con el subidón me acerqué a ver a Liars, una banda de tres integrantes que inicialmente se sumergieron en la escena neoyorquina del dance-punk a comienzos del siglo 21, y que han tenido dramaticos cambios estilisticos entre albumes, de la no-wave angular de su debut al rock frontal y ‘normal’ de su último y homònimo trabajo, mientras preservan su consistente interes en el ritmo y la textura.


Y después fui a ver a Deerhunter, banda que nació en el año 2001, fundada por Bradford Cox y por Moses Archuleta. Originarios de Atlanta, actualmente son una de las bandas más interesantes del panorama indie con un estilo que se mueve entre el shoegazing, el post punk y el ambient noise.


Tras su último álbum, Microcastle / Weird Era Continued, tenían papeletas que que su directo iba a ser espectacular, y así lo fue. El talento de Bradford Cox no tiene fin, se ha dado cuenta de que su parte mas débil es experimentar fuera del formato canción, así que su concierto se centró en sus hitazos.

lunes, julio 13, 2009

Primavera Sound 2009 (XII)

Estuve viendo el concierto de The Jayhawks, uno de los grandes nombres del cartel de este año. Se formaron a mediados de los 80, con Gary Louris y Mark Olson al frente y triunfaron sobre todo en los 90, al menos hasta que Olson dejó la banda en 1995. De ahí en adelante, Louris siguió comandando el grupo durante tres discos más. Tanto Louris como Olson han tenido carreras en solitario, pero en 2006 empezaron a tontear de nuevo con una gira conjunta, e incluso un disco a medias.


Y ahora la banda está oficialmente reconstituida en su formación clásica. Son unos clásicos en su manera de abordar el pop y el rock, y con gran acierto en su repertorio conseguido gracias a una carrera de fondo y con numerosos éxitos. Sonaron extremadamente bien y satisficieron a todos los asistentes.


Después me acerqué a ver a Plants & Animals, cuatro chicos de Montreal, Canada, que son de los artistas del cartel más desconocidos por aquí, pero a su vez una de los que más me sorprendieron. Me gustaron mucho gracias a su sonido, a medio camino entre lo épico de Arcade Fire y los coros a lo Flaming Lips.


Y luego fui a ver a Herman Dune, que con lo que me gustan, no podía ser que tocaran en el festival y no estuviera allí escuchándoles. David Ivar Herman Dune ocupa el escenario con la naturalidad del que traspasa el umbral de su casa y no necesita mucho más acompañamiento musical que el de un bajo y una batería, ésta a cargo de Neman Herman Dune.


Las contagiosas melodías de sus dos últimos discos, Giant (2006) y Next Year In Zion (2008), son las excelentes bazas que la banda exhibe con desenvoltura. A pesar de no explotar todo su potencial se nota que han dejado a la mayoría de los asistentes un poco más felices.

jueves, julio 09, 2009

Primavera Sound 2009 (XI)

Ya de vuelta al Parc del Forum me fui a ver a Chad VanGaalen, el cantante, compositor e ilustrador canadiense que no es un cantautor al uso y esquiva cualquier posible encasillamiento y que realiza canciones que nos llevan a Sufjan Stevens o Devendra Banhart o nos recuerdan a Pavement o Broken Social Scene.


Y de ahí me acerqué a ver a Shearwater, el proyecto de Jonathan Meiburg, multiinstrumentista y compositor de corte clásico que se encuentra entre Leonard Cohen y Bill Callahan; entre Nick Drake y Will Oldham. Después de estrenarse con “The Dissolving Room” y “Everybody Makes Mistakes”, dos trabajos en los que la colaboración entre Meiburg y Will Sheff, líder y cantante de Okkervil River, era aún fluida, Meiburg comenzó a tomar las riendas de la banda para conducirla hacia un rock de autor elegante, sofisticado y melancólico.


Su disco “Palo Santo”, publicado en 2007, y reconocido por publicaciones norteamericanas como el New York Times como uno de los mejores trabajos de aquel año, significó el salto definitivo de Meiburg, responsable por primera vez de firmar todas las composiciones del disco.


Y si perder un minuto me fui a disfrutar de uno de los grupos que mas me apetecía ver del festival, Kitty Daisy & Lewis, la gran revelación de 2008 y una de las máximas sorpresas de la temporada. Este trío británico está formado tres hermanos jovencísimos (una de ellas cumplió los 21 años en el mismo festival), hijos de Ingrid Weiss, batería de The Raincoats, que les acompaña en directo, y que coleccionan compulsivamente discos de rockabilly y han rentabilizado su pasión por el rock de los años 50 con un disco que parece llevar medio siglo encerrado los archivos de Sun Records.


Se dieron a conocer en 2005 con el single "Honolulu Rock" y ahora han publicado su primer álbum homónimo, para cuya grabación construyeron un estudio casero inspirado en las viajas salas de grabación de Chess o el caótico estudio de Joe Meek, y que ha dado como resultado un irresistible y adictivo álbum de rock and roll, rockabilly y hillbilly.

miércoles, julio 08, 2009

Primavera Sound 2009 (X)

Terminé el día con la actuación de Bloc Party, la banda que nació en pleno apogeo del nuevo post-punk británico, aportando músculo en un primer disco, "Silent Alarm", que mezclaba a Gang Of Four, Joy Division y The Cure en la inconfundible garganta de Kele Okereke. El éxito fue tal que el nombre de Bloc Party capitalizó titulares en la prensa musical británica.


Sus giras se sucedieron con sucesivos llenazos y The Chemical Brothers reclutaron a Okereke para que pusiera voces en el tema "Believe" de su disco "Push The Button". "A Weekend In The City", su segundo trabajo, descubrió a una banda más experimental, atmosférica y por momentos electrónica, y ahora estan presentando su tercer disco “Intimacy” que refuerza este sonido.


El sábado lo comencé en el Auditori viendo la actuación de The New Year, la banda de los hermanos Kadane, surgido de las cenizas de Bedhead, y heredando de su predecesor el gusto por la calma tensa y la alergia a las prisas. Se han tomado cuatro años para terminar “The New Year” donde siguen manejando el sonido, con frenazos en seco y canciones de pop a cámara lenta.


Y continué en el Auditorí para ver a Alela Diane, la cantante de Nevada que se autoprodujo su primer álbum, y ahora acaba de publicar "To Be Still", el disco que debería confirmarla como la nueva gran renovadora de la tradición musical estadounidense, con un sonido que hace que las comparaciones la sitúen a pocos pasos de Joanna Newson y Devendra Banhart.