El Monasterio de los Jerónimos fue diseñado en estilo manuelino por el arquitecto Diogo de Boitaca, encargado por el rey Manuel I de Portugal para conmemorar el afortunado regreso de la India de Vasco de Gama, su construcción se inició en 1502 y terminó a finales del siglo. Se financió gracias al 5% de los impuestos obtenidos de las especias orientales, a excepción de los de la pimienta, la canela y el clavo, cuyas rentas iban directamente a la Corona. Fue levantado sobre el enclave de la Ermida do Restelo en lo que fue la playa de Restelo, ermita fundada por Enrique el Navegante, y en la cual, Vasco de Gama y sus hombres pasaron la noche en oración antes de partir hacia la India.
El estilo manuelino se caracteriza por la mezcla de motivos arquitectónicos y decorativos del gótico tardío y del renacimiento. Destacan los portales principal y lateral, el interior de la iglesia y el magnífico claustro. Las capillas de la iglesia fueron remodeladas en puro estilo renacentista en la segunda mitad del siglo XVI y contienen las arcas funerarias de Manuel I y su familia, además de otros reyes de Portugal. En los Jerónimos se hallan también las tumbas (neomanuelinas) del navegador Vasco da Gama y el poeta Luís de Camões. En una capilla del claustro descansan, desde 1985, los restos del escritor Fernando Pessoa.
En diciembre de 2007 se firmo en este monasterio el Tratado de Lisboa, un acuerdo de la Unión Europea que sustiyute la Constitución Europea y reforma los tratados que estaban vigentes.
Antes de dejar Belem hay que acercarse a la Praça do Imperio y pasar por la antigua confitería de Belem que fabrica desde 1837 los deliciosos pasteles de Belem.
El Monumento aos Descobrimentos fue construido junto al río en 1960 para conmemorar los 500 años de la muerte de D. Henrique el Navegante. Fue encargado por el régimen de Salazar, tiene 52 metros de altura y celebra a los marineros y todos los que participaron en la Era de los Descubrimientos.
El monumento tiene la forma de una carabela con el escudo de Portugal en los lados y la espada de la Dinastía de Avis sobre la entrada. D. Henrique el Navegante, se alza en la proa, con una carabela en las manos. En las dos filas descendientes de cada lado del monumento, están las estatuas de héroes portugueses fuertemente ligados a los Descubrimientos, así como famosos navegantes. En el interior del monumento hay un ascensor que va hasta el sexto piso, y una escalera que va hacia arriba del todo, desde donde se puede observar un bello panorama de Belém y del río. El sótano se usa para exposiciones temporales.
La Torre de Belém se encuentra situada en la desembocadura del río Tajo. Su construcción fue iniciada en 1514, bajo el reinado de Manuel I de Portugal con Francisco de Arruda como arquitecto, constituye uno de los ejemplos más representativos de la arquitectura manuelina. En el pasado sirvió como centro de recaudación de impuestos para poder entrar a la ciudad. Tiene influencias islámicas y orientales, que caracterizan el estilo manuelino, y marca el fin de la tradición medieval de las torres de homenaje.