El día 22 de agosto, después de darme un paseito por el Pirineo, fui a Figueres, localidad que se encuentra en Girona, en el extremo nord-oriental de Cataluña, y es la capital de la comarca del Alt Empordà.



Allí fui principalmente a ver el Teatro-Museo Dalí, que se encuentra en un teatro construido en el siglo XIX y restaurado a partir de 1966, agregando una cúpula de retícula metálica y originales adornos y decoración surrealista dirigida por el propio Salvador Dalí para alojar su obra. Adosado se encuentra un edificio neoclásico decorado y pintado de modo estridente, llamado Torre Galatea, donde Dalí vivió sus últimos años y que tras su muerte ha sido modificado para ampliar el Museo y alojar las oficinas de la Fundación Gala-Dalí. Fue inaugurado en 1974 y bajo su cúpula fue enterrado Dalí por expreso deseo en 1989.



En la puerta, mientras hacía la cola para entrar, pude ver a un personaje, que él si que era surrealismo puro.

En el patio central, que se encuentra en lo que fue el patio de butacas del antiguo teatro, se encuentra la obra Taxi Lluvioso, un Cadillac que conducía Gala y con el que, durante su estancia en Estados Unidos, habían viajado de costa a costa; coronado por "La Barca de Gala".



Se pueden ver diversos autorretratos, de diferentes épocas y estilos, ya que Dalí era muy egocéntrico, le gustaba mucho representarse a sí mismo.



También pude visitar la sala de exposiciones Dalí Joyas, inaugurada en 2001, donde se presentan las treinta y siete joyas de oro y piedras preciosas de la antigua colección Owen Cheatham.



En una de la salas principales se puede ver la obra Gala desnuda mirando al mar que, a una distancia de 20 metros, se convierte en el retrato de Abraham Lincoln (Homenaje a Rothko), del año 1976, una época en la que se decanta más hacia el pop-art o arte óptico.



La Sala Mae West es uno de los espacios preferidos por los visitantes. La instalación tiene su origen en la versión del
Sofá-saliva-labios (o
Saliva-sofá) realizada por Òscar Tusquets a principios de los años setenta. De hecho, fue el propio Tusquets quien sugirió a Salvador Dalí la recreación tridimensional de una de las aplicaciones más conocidas de la iconografía daliniana al mobiliario a partir de la técnica de la doble imagen: el collage
Rostro de Mae West (utilizable como apartamento surrealista).



Se pueden disfrutar de magníficos retratos de Gala, la musa del artista. Gala fue la inspiración de varios artistas de la época surrealista, incluyendo a Eluard, Louis Aragon, Max Ernst y André Breton. Conoció a Dalí en 1929, el amor surgió rapidamente entre ellos y se casaron en 1932.
Dalí decía que ella fue la única que lo salvó de la locura y de una muerte temprana. Más allá de su genialidad, Dalí era un hombre problemático, inseguro y desorganizado y fue Gala quien actuó como su agente y su intermediario entre el genio y el mundo real.



Dalí diseñó toda clase de objetos e instalaciones donde plasmar su fantasía, y en una de las salas se pueden contemplar muebles y otros objetos de decoración diseñados por él.



Lo único malo de la visita fue la masificación, el excesivo público que había, que a veces impedía andar y disfrutar de las obras con tranquilidad, y que en varias ocasiones se oían comentarios que te hacen preguntarte que hace esa gente allí.