Esta boda vino muy bien, porque sirvió para que nos juntaramos casi todo el grupo de amigos de Madrid, que con lo grande que es esta ciudad y lo ajetreada que es la vida, hay veces que es complicado que nos reunamos. Cogimos todos habitaciones en el mismo hotel y pasamos allí el fin de semana.
Llegamos allí el viernes por la noche, y ya aprovechamos para salir a tapear con los novios. La boda se celebró en el monasterio de la Virgen de la Fuensanta, el sábado a medio día.



La boda estuvo graciosa. Nada mas empezar el cura comenzó con la ceremonia de boda, nosotros pensabamos que iba a ser sin misa, genial. Pero es que se había equivocado, así que después de casarles se dio cuenta tuvo que empezar con la misa otra vez. En ese momento aprovechamos para salir de la iglesia.
El monasterio tiene unos altavoces en el campanario que hace que fuera se escuche lo que dice el cura. Así que no nos libramos de oir su sermón homófobo, contra las bodas gays y las leyes de igualdad que está dictando el actual gobierno.



Una vez terminada la ceremonia nos fuimos al salón y comenzamos con el apertivo que nos prepararon en un patio. Mi rico el jamoncito y la cerveza.



Luego vino lo típico, la comida, el vino, la tarta, ...



El salón también tenía una pequeña discoteca y tuvimos baile y barra libre hasta comenzada la noche.



Cuando nos echaron nos fuimos a seguir la fiesta por los bares del pueblo hasta avanzada la madrugada. Al día siguiente tuvimos que hacer un gran esfuerzo para levantarnos antes de las 12, coger los coches y volvernos a Madrid.