Seguimos caminando hasta la estación central, y para que se vea la cantidad de bicis que circulan por Amsterdam hice esta foto a unos aparcamientos en varios pisos que tienen, y donde están literalmente amontonadas.
Cuando estabamos llegando allí comenzó a llover abundantemente, y nos refugiamos en el café Karpersock, que ponía que estaba allí desde 1606 y que es el más antiguo de Amsterdam.
De ahí fuimos al coffee shop The Doors, que lo habiamos visto recomendado en una guía. Es chiquitillo pero está muy bien, y la música que tienen está genial, sobre todo de los años 60, y brit pop. Ahí nos tomamos unas cervecitas y alguna otra sustancia legal en estos establecimientos, que nos sentaron divínamente.
Ya por la noche, seguimos paseando por la cuidad. Pasamos por el barrio rojo, que a mí me decepcionó bastante, y fuimos entrando en locales varios a seguir tomando cervecillas.
